Cosas sobre las Tarjetas de Crédito que debes saber para evitar Decepciones Futuras

Hace algunos años, sólo personas con un alto poder adquisitivo podían tener tarjetas de crédito en Perú. Si una billetera contenía una tarjeta Visa o American Express, podías estar seguro que el dueño era un empresario o un alto ejecutivo.

¿Recuerdan cuando todos soñaban con tener una tarjeta de crédito y comprar cosas como los “ricos”?

Hoy en día, hasta personas bastante jóvenes y sin mucho respaldo financiero tienen tarjetas de crédito. No hablamos de una sola, sino que tal vez tengan dos o más tarjetas. Estudiantes, empleados, amas de casa, todos pueden tener tarjetas de crédito mientras haya espacio en la billetera.

Si das una vuelta por un centro comercial, es posible que seas abordado por uno o dos promotores de tarjetas de crédito.

¿Porqué han proliferado y popularizado la tenencia de tarjetas de crédito?

Las respuesta a esa pregunta, son las ganancias. Y desafortunadamente, no me refiero a nuestras ganancias.

Los bancos son los que obtienen ganancias con las tarjetas de crédito. Estas entidades financieras han descubierto un flujo de ganancias que se basa en el interés de la deuda en que incurrimos cuando sobrepasamos nuestros gastos utilizando la tarjeta de crédito, y no podemos pagar el balance final al final de cada mes.

Si pensamos bien en eso, es un buen negocio para el banco y uno muy malo para nosotros.

¿Cuándo es necesario tener una tarjeta de crédito?

Tener una tarjeta de crédito no significa algo malo. Hay que afrontarlo, las tarjetas son muy convenientes. En estos días en que la inseguridad ha aumentado y el gobierno hace muy poco para darnos tranquilidad, no queremos caminar por las calles llevando cientos o miles de soles en efectivo. Es más fácil pagar por grandes compras con tarjetas de crédito, y mantener una pequeña cantidad de efectivo en nuestra billetera.

Los bancos han estructurado sus ofertas de modo que comprar cosas con tarjeta de crédito puede beneficiarnos en una forma en que comprar con efectivo no se puede, por ejemplo con recompensas, descuentos y/o bonos.

Pero, todas esas bellas cosas no deben distraernos del potencial lado oscuro que tiene el dinero plástico. Si no eres una persona disciplinada financieramente, o si tienes debilidad por comprar sin control, una tarjeta de crédito es como un cigarrillo en el bolsillo de una fumador tratando de dejar de fumar.

¿Cuándo no te conviene tener una tarjeta de crédito?

Es muy díficil resistirse a la tentación de no comprar ese novedoso móvil, ese gadget electrónico tan llamativo o las sandalias del diseñador tal que has estado observando cual niño ante una bolsa de caramelos. Cuando compras algo tan “bonito”, tan “bueno”, no te paras a pensar en como te sentirás cuando tengas que pagar por él al final del mes. Todo lo que puedes hacer, es pensar en tu compra.

Y luego, unas semanas después, cuando la excitación por tu compra ha muerto y ha sido enterrada, aparece la factura y tu experiencia de compra se diluye ante la desazón de tener que pagar por completo, recortando su salario mucho más. Entonces, decides pagar el monto mínimo y resuelves ser más prudente el próximo mes, de modo que puedas pagar tu factura por completo.

Solo que … la misma cosa sucede el siguiente mes … y el mes que sigue … y el interés de tu deuda sigue aumentando, y antes que lo sepas, tienes una deuda casi impagable. Parece ser una historia de terror, y muchos la están viviendo.

Pero es una situación que hay que evitar a toda costa.

Ahora, que sabemos porque debemos cuidarnos de como utilizamos la tarjeta de crédito, veamos como podemos utilizarla sabiamente.

Lista para racionalizar el uso de la tarjeta de crédito

Primero, piensa. ¿Porqué necesitas una tarjeta de crédito en primer lugar? ¿Realmente necesitas una? Si la respuesta es no, ¿para qué la vas a tener? Sólo utiliza efectivo. Y si no tienes suficiente efectivo, entonces no compres cosas cuyo costo no puedes compensar, o ajusta tus patrones de compras para asegurar que priorizas tu perfil de gasto de efectivo de forma más eficiente.

Si lo anterior no funciona para ti, por una diversa carta de razones, y como todos sabemos, que si en especial tienes familia, uno sobrevive con una mezcla de efectivo y crédito, entonces puedes ver la forma de aplicar para una sóla tarjeta de crédito y probar a no utilizarla.

Cuando elijas una tarjeta de crédito, compara en varios bancos. Hay infinidad de variedad de tarjetas de crédito, cada una con diferentes beneficios y mejoras. Revisa las condiciones, ofertas, tasas anuales, opciones de devolución de efectivo, tasas de interés, promociones y paquetes, recompensas, canje por combustible, ofertas de viaje, opciones de transferencia de balance (la famosa compra de deuda) y cualquier rango de características.

Siempre ten en cuenta que las tarjetas traen gastos ocultos. Estos son usualmente una tasa anual o la tristemente famosa cuota de membresía. Prueba negociar la forma en que esos costos sean eliminados o la forma de hacerlo cuando llegue el momento. También puedes analizar el hecho de que la tarjeta de una especie de puntaje o bonos y utilizar dichos puntos para descontar esas tasas ocultas.

Por último, recuerda que tener una tarjeta de crédito es contraer una responsabilidad. No te permitas comprar por impulso. Si eres un comprador impulsivo, es más seguro dejar la tarjeta de crédito en casa. Para el resto, tratar de cultivar el hábito de planificar nuestras compras con anticipación.

La regla de los pulgares

Haz una lista de las cosas que necesitas comprar y ponlas en un ranking de prioridad. Solo compra las cosas que necesitas, y utiliza efectivo en lo posible. La regla de los pulgares es, que si no puedes pagar en efectivo por algo, entonces no lo compres. Ten cuidado con tu tarjeta de crédito, utilizala sabiamente, y obtendrás los beneficios sin las desventajas.

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